Estrés: los 6 pasos que debes dar cuando estás a punto de tocar fondo

Estrés: los 6 pasos que debes dar cuando estás a punto de tocar fondo

¿El estrés está a punto de tumbarte? Pues, sigue leyendo, que quiero ayudarte…

 

Hola, ¿cómo estás?

Me imagino que, si me estás leyendo ahora, es porque hay tanto estrés en tu vida, que no sabes qué hacer para salir de esa espiral endiablada en la que te has metido, todavía no sabes muy bien cómo.

Cada mañana, te levantas sobresaltada por el despertador y empieza tu maratón particular:

Te duchas y te vistes a toda prisa. A tu marido, ni le ves, porque hace horas que se fue. Despiertas a tus hijos y vas corriendo a la cocina a preparar un desayuno que, seguramente, ni siquiera tendréis tiempo de saborear.

Peleas con ellos para que se laven, se vistan, se peinen, y consigan al menos tomarse el vaso de leche.

A la carrera, meten sus libros en sus mochilas, y se ponen los abrigos. Y, mientras, tú metes lo que necesitas en tu cartera e intentas no dejarte nada importante.

Vais corriendo al coche y os metéis en un tráfico endiablado que te pone el corazón en la boca, porque sientes que, una vez más, vais a llegar con la hora justa. Y, por enésima vez te preguntas por qué no te habrás levantado media hora antes, para no tener que correr tanto.

Por fin, tus hijos están en el colegio y tú en el trabajo.

Y ahora empieza tu segunda maratón del día: llamadas, mensajes, pedidos, reuniones… El teléfono que no para, los clientes que no te dan tregua, tu jefe que te pide una tarea más, ¡y la quiere para ayer!, interrupciones de tus compañeros… Apenas tienes tiempo ni para ir a almorzar.

Y, cuando, por fin, sales del trabajo agotada y recoges a tus hijos de sus actividades, toca volver a casa lo antes posible. Aún te queda un mundo, antes de que llegue la bendita hora de meterte en la cama. Y, solo de pensarlo, te derrumbas.

Mientras peleas con tus hijos para que hagan los deberes, miras a tu alrededor y tienes ganas de desaparecer. Una pila enorme de ropa para lavar. Otra aún mayor que espera la plancha hace días. Tu cocina que parece un campo de batalla. Tu salón patas arriba. Los dormitorios que ni lo parecen, porque hay tanto trasto por medio, que no se ven ni las camas.

Haces lo que puedes, hasta que llega la hora de hacer la cena. Tu marido llega más cansado que tú y no tiene ni ganas de hablar. Cenáis deprisa. Acostáis a los niños y os tomáis un ratito en el sofá para ver algo en la tele. Pero, estáis tan agotados, que se os cierran los ojos. Así que, mejor os vais a la cama y mañana será otro día. ¿Y quién tiene ganas de hacer el amor con ese cansancio extremo? Tal vez mañana…

Solo que mañana, volverá a ser igual. Y pasado. Y al otro….

Y, cuando por fin llega el ansiado fin de semana, la situación no mejora demasiado. Te toca hacer todo lo que no has podido hacer durante la semana: compra, lavadoras, limpieza, plancha… Tal vez, también ir a ver a tus padres o tus suegros, que están tan mayores que cualquier día os dan un susto. Y, claro, ya que vas, aprovechas para llevarles la compra y hacerles lo más básico en casa.

Con mucha suerte, encontraréis un ratito para ver una peli el sábado por la noche o para tomar por ahí el aperitivo el domingo por la mañana, pero, poco más.

Y, para cuando te quieres dar cuenta, vuelve a ser lunes. Y otra vez a empezar. Y una semana, y otra, y otra… Y un mes, y otro mes… Y un año, tras otro…

¿Hasta cuándo vas a poder aguantar esta situación? ¿Hasta cuándo vas a dejar que el estrés maneje tu vida?

Déjame que te haga unas cuantas preguntas y, por favor, responde con sinceridad:

  • ¿Cuánto tiempo hace que no te lees un libro que te guste y que no esté relacionado con tu trabajo?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te permitiste estar horas en la bañera disfrutando de un baño reparador?
  • ¿Cuánto hace que no sales por ahí con tus amigas a divertirte y a no pensar en nadie más que en ti?
  • ¿Dónde quedaron esas aficiones tuyas que te encantaban hace años y que te hacían sentir tan bien?
  • ¿Cuánto hace que no tienes un rato para, simplemente, no hacer nada, o echarte una siesta, o escaparte al campo o a la playa?
  • ¿Desde cuándo no escuchas música de la buena, solo por el puro placer de disfrutarla?
  • ¿Cuánto tiempo hace que tu marido y tú no os tomáis unas vacaciones juntos, solo los dos, para disfrutar y reavivar la chispa de vuestro amor?
  • ¿Desde cuándo no te arreglas y no te pones un vestido bonito que te haga sentir que todavía eres guapa y atractiva?
  • ¿Dónde quedaron tus sueños, tus ilusiones, tus deseos, esos proyectos que hacían que te brillaran los ojos y se te acelerara el corazón de ilusión?

 

¿Cuánto tiempo quieres seguir así? ¿No crees que ya es hora de que hagas algo, antes de que sea demasiado tarde?

El motivo de tu estrés y de la insatisfacción vital que sientes es que te has olvidado de ti.

 

No te das cuenta, pero, vives de espalda a ti misma, y eso, además de hacerte tremendamente infeliz, va a terminar pasándote factura, si no haces algo pronto.

Seguro que ya sufres muchos efectos negativos de tu estrés: te duelen la espalda y la cabeza a menudo, se te cae el pelo, tienes ojeras y la cara gris y apagada, estás todo el día agotada y sin energía, comes muy mal y duermes aún peor… Y, tu ánimo y tu autoestima están por los suelos.

Te sientes culpable, triste, amargada, insatisfecha, frustrada… Sientes que no tienes vida. Estás al borde de una depresión.

¡Necesitas hacer algo YA! ¿Pero qué? ¿Cómo puedes salir de esa rueda de hamster endiablada en la que te has metido sin darte cuenta?

¿Me permites que te ayude?

Tal vez, las sugerencias que te voy a proponer a continuación te sirvan…

 

1) Cambia el chip

 

A partir de ahora, la más importante en tu vida debes SER TÚ.

En realidad, siempre debería de haber sido así, pero, a ti, con tanto como tienes que hacer y atender cada día, se te había olvidado.

Dime, ¿cómo vas a poder atender a otros, si no te atiendes a ti primero?

El problema que tienes te lo has creado tú misma sin darte cuenta. Pero, la buena noticia es que tú misma puedes salir de él.

 

Solo necesitas un poco de ayuda.

Para empezar, necesitas ver que NADA va a poder funcionar en tu vida, si tú no estás bien. Así que, vamos a empezar por ti primero.

Y eso no es ser egoísta ni mala persona. Es una cuestión de pura supervivencia.

Primero te cuidas tú, para después poder cuidar a los demás, porque, si no, no vas a poder hacerlo. ¿Ves qué simple?

Lo sé. No es fácil. Pero, te aseguro que, si pones de tu parte y te das cuenta de que necesitas hacerlo, lo conseguirás.

¡Aunque ahora te parezca imposible, te aseguro que se puede!

 

2) Primero, lo primero…

 

Necesitas tiempo para ti. Para cuidarte, para atenderte, para recargar tus pilas…

 

Necesitas aprender a decir que NO a muchas cosas en tu vida que van en tu contra.

NO a hacerlo todo tú sola sin ayuda. NO a demandas en tu trabajo imposibles de cumplir. NO a querer ser una súper-woman perfecta que puede con todo sin despeinarse. NO a hacerte siempre responsable de los problemas y necesidades de otros. Di NO de una vez por todas a esta vida sin vida que llevas. ¡Ahora te toca a ti!

Y no, no van a dejar de quererte por eso. Más bien, al revés: si tú te respetas, los demás también te respetarán más.

No van a pensar de ti que eres una mala persona, egoísta y sin corazón. Y, si lo piensan, entonces, no te merecen y no merecen que les dediques ni un minuto más de tu tiempo.

¡Deja de ser la que quieren otros que seas, para empezar de una vez por todas a SER TÚ de verdad!

Está muy bien atender a tus hijos, a tu marido, a tus mayores. Pero, mira si no estás haciendo más de lo que te tocaría hacer.

¿Y qué tal si dices SÍ en tu vida a lo que de verdad necesitas? 

¿Qué tal si pides ayuda y colaboración? ¿Qué tal si contratas a alguien que te haga las tareas de casa? ¿Qué tal si responsabilizas a tus hijos de lo que son sus cosas y les toca a ellos? ¿Qué tal si te permites parar cuando lo necesitas? ¿Qué tal si reconoces que no puedes hacerlo todo tú sola y que no todo te toca a ti siempre? ¿Qué tal si le cuentas a tu marido cómo te sientes y lo que necesitas? Y, en tu trabajo, ¿qué tal si le dices claramente a tu jefe que no puedes atender todo lo que él te pide para cuando te lo pide? Tal vez, si elaboras un plan de trabajo realista, de acuerdo a tus necesidades, y se lo enseñas, pueda ver que, como le planteas las cosas, el trabajo saldrá mejor y los resultados serán mejores también.

Empieza por lo más importante, pasito a pasito. Tu dieta, tu sueño y tu descanso deben ser SAGRADOS para ti.

Reestructura tu agenda de otra manera para que te quede tiempo para lo que tú necesitas. Y si no puedes, ¡pide ayuda! No pasa nada por necesitar ayuda: eso no nos hace débiles, ni incapaces. ¡Somos humanas!

No te olvides de dejar al menos una hora al día solo para ti: para tus cosas, para tus aficiones, para tu cuidado, para lo que te gusta de verdad. Si no sabes cómo hacerlo, ¡resérvala en tu agenda y cúmplela! Porque, ¿sabes qué? Si no adquieres un compromiso contigo misma, nunca conseguirás cambiar nada.

¡El momento es AHORA, así que HAZLO!

 

3) Necesitas pasar tiempo contigo

 

¿Sabes? Hubo un tiempo en que yo vivía y me sentía igual que tú. Sentía que no tenía vida y me había olvidado de mí. Hasta que toqué fondo y me sumí en una profunda depresión que me tuvo de baja y necesitando medicación durante mucho tiempo.

Entonces, en esos momentos tan duros y oscuros, hubo algo que me cambió la vida para siempre: descubrí el yoga y la meditación. Y eso me permitió hacer un espacio para mí, para escucharme, para atenderme, para descubrir lo que era importante para mí y lo que no lo era.

Si tú también estás en esa situación, ha llegado el momento de que empieces a pasar tiempo contigo y de que empieces a escucharte a ti misma de verdad. Y tanto el yoga como la meditación (o cualquier otra actividad que te ponga en contacto contigo), son la mejor manera de empezar.

¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Qué necesitas realmente?

 

Hasta que no seas capaz de responder a estas preguntas, no podrás empezar a cambiar lo que necesitas cambiar en tu vida para convertirte en quien realmente quieres SER.

 

4) Escucha tu propia voz interior

 

Algo dentro de ti SABE que no quieres seguir llevando esta vida y que, por tu propio bienestar y felicidad, necesitas vivir de otra manera.

Tu voz interior es sabia y siempre tiene razón. Conecta con tu esencia.

 

Permítete soñar a lo grande y diseñar tu propia vida: ¿Cómo quieres que sea tu vida? ¿Qué quieres conseguir? ¿A dónde quieres llegar? ¿Qué necesitas conservar de tu vida actual y qué necesitas soltar para siempre? ¿Qué necesitas cambiar de verdad? ¿Hay relaciones, situaciones, cosas en tu vida que no te aportan nada y solo te quitan energía y tiempo? ¿Hay otras cosas importantes que te faltan y que necesitas recuperar?

Imagínate que tienes una varita mágica que te permite diseñar tu propia vida a tu medida: ¿Cómo sería exactamente tu vida ideal? ¿Qué harías exactamente? ¿Dónde vivirías? ¿Con quién?

Escríbelo con todo lujo de detalles para que puedas sentirlo de verdad. ¿Cómo te sientes con esta nueva vida que has diseñado? ¿Es realmente lo que tú quieres?

Tal vez, el ejercicio que te propongo en este artículo que escribí hace poco pueda ayudarte a clarificar mejor lo que quieres y necesitas. ¡Sé valiente y desnuda tu alma, como hice yo! ¡Verás qué cambio!

¿Y si fuera posible conseguirlo? ¿Y si DE VERDAD pudieras tener esa vida que sueñas?

Pregúntate: ¿qué necesitas que ocurra para que se convierta en real? ¿Qué pasos tienes que dar? ¿Qué cosas tienes que hacer? 

No sé si lo sabes, pero, tengo una buena noticia para ti. Y es que… esa vida ideal que sueñas ES POSIBLE. Solo necesitas creerlo, sentirlo y ponerte en marcha. ¿Cuándo lo vas a hacer? ¿Hasta cuándo lo vas a postergar?

 

 5) Tu vida es tuya. Haz que sea como tú quieres que sea

 

No tienes que vivir más la vida de otros. Puedes (y debes) vivir la tuya.

¿Qué otra vida vas a vivir si no? ¿Qué otra vida podría hacerte más feliz?

Ahora, ya sabes lo que quieres y necesitas. Solo te falta ponerte en marcha.

Lo sé. No es fácil. Asusta. Da mucho miedo. Pero, dime: ¿no te da aún más miedo pensar que puedas llegar al final de tu vida sin haberla vivido? ¿No te parece infinitamente peor sentir que el miedo te ha impedido SER quien tú querías ser de verdad?

Si sabes lo que quieres, ¡ve a por ello, antes de que sea tarde! Te aseguro que se puede: yo lo he hecho, así que, ¡tú también puedes!

Y, te aseguro que, todos esos impedimentos y trabas que ves, solo son excusas que te pone tu miedo para no VIVIR.

Te mereces SER feliz. Te mereces vivir de verdad.

 

Te mereces una vida maravillosa que te haga vibrar y levantarte ilusionada y emocionada cada mañana, y acostarte agradecida y conmovida cada noche de cada uno de tus días.

Y claro que habrá problemas y situaciones duras y difíciles que dolerán y te harán sufrir. Eso forma parte de la vida de todos y estará en la tuya también. No voy a engañarte. Pretender otra cosa sería de ilusas. Sería como querer que existiera la luz, sin que existiera la oscuridad. Vivir, trae implícito siempre, tanto las experiencias positivas, como las negativas. Tanto lo que nos alegra, como lo que nos entristece. Tanto lo que nos hace felices, como lo que nos hace sufrir. Si no, no sería vivir.

Pero, si sabes a dónde vas, si sabes lo que quieres, si le das un sentido a tu vida que te emocione y sientes cada día que tienes una misión que cumplir, todos los obstáculos y todos los problemas que encuentres a tu paso te fortalecerán y te enseñarán lo que necesites aprender para seguir adelante más fuerte, más sabia, más segura y más feliz. 

Sentirás que vas a favor de las olas de la vida, por muy fuertes y grandes que sean, en lugar de querer luchar contra ellas e ir en su contra.

 

6) Puedes convertirte en la mujer serena, segura y feliz que quieres SER

 

Yo lo he hecho y tú también puedes hacerlo.

Tu nueva vida te está esperando. Solo necesitas vivirla como tú quieres, de acuerdo a lo que tú sientes, deseas y necesitas de verdad. No hay más. 

 

¿Hasta cuándo vas a esperar para empezar a SER tú de verdad? 

Volveré a hablar mucho por aquí de estos temas, porque sé que te preocupan mucho y necesitas toda la ayuda posible.

Pero, ya te he dado los pasos básicos para empezar, poco a poco y por tu cuenta.

 

RECUERDA:

 

  1. Cambia el chip y date cuenta de que la más importante de tu vida ERES TÚ.
  2. Aprende a decir NO a todo lo que no necesitas más en tu vida y decir SÍ a lo que sí necesitas.
  3. Cuídate, mímate, atiéndete: como bien, descansa, duerme tus horas, dedícate tiempo solo a ti.
  4. Conecta contigo y con tu voz interior: escúchate, descubre qué quieres, qué deseas y qué necesitas de verdad.
  5. Decide qué vida quieres llevar y cómo quieres exactamente que sea.
  6. Empieza a dar los pasos necesarios para que sea real.

 

Y, si necesitas saber si vas por buen camino, o si, por el contrario, te estás desviando de lo que de verdad te hace feliz, te doy un método infalible para no equivocarte:

Símplemente, párate a observar qué estás sintiendo:

  • Si te sientes en paz, tranquila, calmada y feliz, estás en el camino correcto.
  • Por el contrario, si sientes agobio, inquietud, malestar, preocupación, entonces, te estás desviando de lo que necesitas de verdad.

Pero, ¡cuidado! A veces el miedo puede llegar a confundirte: tienes que visualizarte traspasándolo y viendo qué sientes después. Ahí está la clave.

No te dejes frenar por el miedo, por tus creencias erróneas o por las opiniones de los demás.

Recuerda: tu voz interior es muy sabia y SABE cuando eres coherente con tu esencia y cuando no. ¡Hazle caso y no te equivocarás!

 

Pues hasta aquí por hoy. Espero de verdad haberte ayudado a darte cuenta de que no puedes seguir así y de que necesitas hacer algo urgentemente, antes de que sea demasiado tarde.

Y, si no sabes cómo hacerlo, ni por dónde empezar, no te preocupes, que, muy pronto, te traeré algo que te va a ayudar mucho a conseguirlo. Pero, no te desvelo más, que quiero que sea una sorpresa… 😉

Sabes también que, si no puedes esperar, he elaborado mi propio método para ayudarte en este problema que tanto te está afectando: el Método SER (Sabiduría Esencial Reparadora) en el que te acompaño para que puedas dar los pasos que necesitas dar para SER la mujer serena, segura y feliz que deseas.

Si lo necesitas, ponte en contacto conmigo sin compromiso, y te explico más 😉

Y, como siempre, ya sabes: Si este artículo te ha ayudado, difúndelo y compártelo, para que pueda ayudar a más mujeres atrapadas en una vida sin sentido. Mi mayor ilusión es ayudar a cuantas más mejor y tú puedes ayudarme a llegar más lejos 😉

Y también, por favor, déjame tus comentarios. ¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Qué tal te sientes tú en tu vida? ¿Cómo haces para salir de tu estrés diario? ¿Hay alguna cosa que a ti te funciona?

¡Estaré encantadísima de que lo comentes y lo compartas por aquí! 🙂

¡Muchas gracias por leerme! Nos volveremos a ver muy pronto 😉

Un abrazo ENORME

 

 

 

 

 

Me llamo Ana Costa y mi misión es ayudarte a que escuches tu voz interior, a que seas fiel a ti misma, a que descubras quién eres, quién quieres SER y qué vida quieres llevar.
Quiero que alejes de tu vida el estrés, el miedo, la frustración y la baja autoestima y que aprendas a construir por ti misma, la vida serena, segura y feliz que deseas.

Te espero en zonamindful.com, tu Zona Libre de Estrés.
¿Me acompañas?

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14 Comments
  • BeaAlvarez.com
    Posted at 13:02h, 23 enero Responder

    Mientras leía tu post se me vino a la cabeza algo que leí el otro día. La enseñanza más produnda que dejó Buda fue: Amate a ti mismo… y después observa. Si no te amas no podrás amar. No hay nada más altruista que el egoísmo.
    Si no lo hacemos así, podemos llegar al punto de no encontrar motivo en esta vida para levantarnos de la cama, o sea, depresión.
    Te felicito por haber tenido esa valentía de dar el paso de cambiar tu vida. Es muy difícil, realmente difícil, o tal vez no tanto, quizá es más simple de lo que creemos. En todo caso es posible y creo que es algo que vale la pena.
    Un abrazo,

    • Ana Costa
      Posted at 17:22h, 23 enero Responder

      ¡Hola, Bea!

      ¡Muchas gracias por tu aportación! Me parece preciosa la cita que comentas sobre la enseñanza de Buda.
      Efectivamente, todo empieza dentro de nosotros. Si no somos capaces de cambiar primero dentro, nada será posible fuera.
      Y sí, no hay motivo más bonito en esta vida que el AMOR.

      En mi opinión, al final, el cambio no es tanto una cuestión de valentía, sino de pura supervivencia. Sin cambio, no es posible seguir adelante.
      Y, es cierto que parece muy difícil, pero, cuando nos aventuramos a intentarlo, vemos que, en realidad, no lo es tanto.
      Es más lo que está en nuestra mente (nuestros miedos), que lo que es realmente.
      Y, con el tiempo, podemos ver que, a veces, lo único que hace falta es confiar y querer cambiar nuestra mirada. Porque resulta que las cosas no son como creemos, sino, como las vemos.

      Por supuesto, es posible. Y es lo que merece más la pena de todo, porque es el camino hacía nuestra plenitud y nuestro bienestar.
      No hay nada más estimulante y más motivador que encontrar el sentido de nuestra vida. Y, cuando lo encontramos, todos los cambios, por difíciles que parezcan, se vuelven posibles.

      Me encanta verte por aquí, Bea, ya que tú también ayudas a que las personas se conviertan en la mejor versión de sí mismas.
      ¡Muchas gracias por pasarte a comentar!

      ¡Te mando un abrazo enorme, guapísima! 🙂

  • Masha
    Posted at 12:44h, 25 enero Responder

    Real como la vida misma tu post, Ana. La verdad aunque no tengo hijos, sí me he sentido muy identificada con algunas cosas que cuentas de cuando trabajaba por cuenta ajena. Cada día era parecido al anterior, las mismas prisas, la misma insatisfacción. Así que como tú creo que es hora de parar y de pensar en ti misma en primer lugar: tus sueños, tus cuidados, tu tiempo. Incluso ahora que hago lo que me gusta a veces me da la sensación que unos días se parecen a otros y que no llego. Hace tiempo que dejé de obsesionarme por la limpieza. Si la casa no está perfecta, no pasa nada. Si no me apetece cocinar, como algo sencillo y punto. Pero mi vida es mi vida y eso es lo principal. Un abrazo hermosa. Me gusta mucho tu enfoque 🙂

    • Ana Costa
      Posted at 20:52h, 25 enero Responder

      ¡Muchísimas gracias, María!
      Me alegro mucho de que te haya gustado el post y, me alegro todavía más de que te guste mi enfoque. Viniendo de una gran profesional como tú, es un gran honor para mí. ¡Gracias! 🙂

      Tienes toda la razón: no nos han enseñado a pensar en nosotras mismas y, por desgracia, si no somos conscientes de ello, acabamos por relegarnos al último lugar y por poner todo lo demás por delante, como si fuera más importante que nosotras. Cuando, en realidad, resulta que, si nosotras no estamos bien, al final, nada es posible.

      Si nos dejamos llevar por la rueda diaria de los “tengo que…” y los “debería”, resulta que nunca terminamos de encontrar el tiempo para nosotras que tanto necesitamos.
      Pero, como muy bien dices, se trata de algo tan simple como darnos cuenta y centrarnos en lo principal: nosotras mismas.
      Y, todo lo demás, ya se atenderá cuando se pueda, si se puede. Y si no es así, es porque no sería tan importante 😉

      ¡Gracias otra vez, María!

      ¡Te mando un abrazo enorme! 🙂

  • Cristina Hortal
    Posted at 15:29h, 25 enero Responder

    Hola Ana
    Gracias a Dios no me he sentido identificada para nada con la situación que describes.
    Sin embargo, sé lo que se siente en esa vorágine. Yo estaba ahí metida, como tantos. Es curioso pero, ahora que ya dejé eso atrás, cuando vuelvo a recordarlo (como ahora leyendo tu artículo) o veo a alguien en esa situación, me parece mentira que aún esa sea la realidad para otros.
    Se me ponen los pelos de punta recordarlo y no entiendo cómo podía soportarlo.
    Sí vivo cierto estrés a veces y aún sigo aprendiendo a priorizar mejor y saber soltar obligaciones, pero vivo una vida muy acorde a mis necesidades.
    Gracias a tu artículo, hoy soy un poco más consciente de lo afortunada que soy y de que quiero seguir así.
    Un abrazo.

    • Ana Costa
      Posted at 21:10h, 25 enero Responder

      ¡Hola, Cristina!
      ¡Muchísimas gracias por pasarte a comentar! Me alegro mucho de que el artículo te haya gustado.

      Sí, tienes toda la razón: cuando por fin conseguimos dejar atrás esa vorágine estresante en la que estábamos metidas y echamos la vista atrás, nos parece imposible que fuéramos capaces de soportarlo.
      Es increíble el aguante que podemos llegar a tener. Pero, claro, eso tiene un coste muy importante y acaba pasando factura.

      Me alegro muchísimo de que consiguieras salir de esa situación, Cristina. ¡Te felicito!
      Pero, por desgracia, hay muchísimas personas atrapadas y sufriendo mucho, que no saben cómo hacerlo y que necesitan mucha ayuda.

      La buena noticia, y tú eres un claro ejemplo de ello, es que se puede salir y se puede conseguir cambiar esa vida horrible que no es vida, haciendo lo que tú dices: priorizando, soltando y viviendo más acorde con nuestras necesidades.

      ¡Muchas gracias por tu testimonio que, seguro, animará a muchas personas a conseguirlo también!

      ¡Un fuerte abrazo, Cristina!

  • Liz Marín
    Posted at 17:45h, 25 enero Responder

    Wow, no cabe duda que uno cree estar solo en este proceso, así es
    Ana todo lo descrito en tu post es lo mismo que me acontece a mi, hasta que un día decidí cambiar y estoy en ese proceso. Los pasos que describes son por los cuales he caminado y sigo caminando para transformar mi vida. Es bello conocer mujeres que han pasado por este proceso y ahora son ejemplo de que si se puede. Recibe un abrazo de luz.

    • Ana Costa
      Posted at 21:20h, 25 enero Responder

      Hola, Liz.
      Muchas gracias por tu precioso comentario.

      Es verdad que, a veces, podemos sentirnos muy solas en esos cambios. Pero, no lo estamos en absoluto.
      Somos muchas las personas que estamos en este camino de transformar nuestras vidas y convertirnos en la mejor versión de nosotras mismas.
      Es un camino largo en el que siempre surgen nuevos retos y aprendizajes, pero, sin duda, es el mejor camino que podemos emprender.
      Y, encontrar a compañeras de viaje como tú, es muy bonito y enriquecedor.

      Me alegro mucho de que estés viviendo este proceso que, seguro, te aportará mucha paz, serenidad y bienestar.
      Y, por supuesto, no dudes ni por un momento de que se puede. Tú, sin duda, estás ya muy cerca 😉

      ¡Gracias otra vez, Liz!

      Otro abrazo enorme para ti 🙂

  • Andrea
    Posted at 03:42h, 26 enero Responder

    Hola. Hace dos años estaba de esa manera….las circunstancias parecían no permitirme estar de otro modo….pero cuando aprendi que pasaba por mi interior todo comenzó cambiar…es un proceso que lleva su tiempo….lo que más lamento (pero me sirvió para no repetir nunca más ese error) es haberme perdido momentos maravillosos de mis hijos, aunque tal vez estaba fisicamente con ellos, mi estres me tenía alterada…y desde que estoy bien…mis hijos están de maravillas…Besos a todas!!!!!

    • Ana Costa
      Posted at 23:20h, 27 enero Responder

      Hola, Andrea.
      Muchas gracias por pasarte a comentar.

      ¡Qué bien que hayas conseguido cambiar tu situación! Otra prueba más de que, realmente, se puede 🙂
      Es exactamente como tú dices: darte cuenta de la clave está en ti y depende de ti. Perece muy difícil, pero, es posible.

      Entiendo perfectamente cómo te sientes con respecto a tus hijos, porque, yo me he sentido igual.
      Pero, la buena noticia es que te has dado cuenta. Y, si no hubieras sufrido tanto estrés, seguramente, no hubieras hecho nada para cambiar y seguirías ausente con ellos, y perdiéndote los mejores momentos de vuestras vidas. Así que, felicítate por haber hecho los cambios necesarios y por poder disfrutar ahora de ellos plenamente. Sin duda, eso te beneficia a ti y a ellos 😉

      ¡Felicidades, Andrea!
      Y gracias otra vez por dejar aquí tu valioso testimonio.

      Un fuerte abrazo

  • Elena
    Posted at 21:48h, 27 enero Responder

    Como me emociono tu post, Ana. Lo describes todo tan bien, tan real, que es imposible no empatizar contigo. Aunque todavía no tengo hijos. Me recordó los tiempos en cuando trabaje como becaria en Madrid, me he sentido muy identificada en este sentido. Tuve muchísimos dolores de espalda, las migrañas y falta de tiempo para mí, incluso para comer. Un día tome la decisión y hablé con mi jefe y pedí ayuda. Vino una persona que me ayudaba en mi departamento de ventas. Primero me sentí un poco mejor pero no por mucho tiempo. El vacío que llevaba por dentro y sentimiento de que no me valoraban me “mataba”. Lo medité mucho y un día decidí dejarlo. Gracias a ayuda y apoyo de mi marido lo pude hacer. Allí empezó el camino de mi autoconocimiento de verdad. Estoy muy agradecida que un día tome esta decisión y no lo cambiare por nada en el mundo. Ahora en cuando empiezo trabajar desde mi casa noto que llego a sentir el agotamiento y que no llego a todo. Gracias por recordarme las cosas tan importantes. Es tan esencial cuidarnos, parar cuando es necesario y encontrar el tiempo para ti misma. Saber dónde está el límite y conseguir el equilibrio entre personal y nuestro trabajo. Es verdadero gusto leerte. Un abrazo.

    • Ana Costa
      Posted at 23:38h, 27 enero Responder

      Querida Elena, ¡qué comentario tan bonito!
      ¡Muchísimas gracias! Me alegro mucho de que te haya ayudado, guapísima.

      A mí me ha emocionado lo que cuentas:en primer lugar, la decisión de pedir ayuda en tu trabajo y, en segundo lugar, la decisión de dejarlo, demuestran el gran coraje que tuviste para afrontar tu situación.
      Enhorabuena, porque, en mi opinión, hiciste lo que tu voz interior te pedía y le fuiste fiel, pensando primero en ti y en lo que necesitabas.
      Eso, que parece tan simple y tan fácil de hacer, a menudo cuesta muchísimo, porque da mucho miedo y nos produce mucha inseguridad renunciar a la vida “cómoda” (pero, nefasta para nuestra salud) que tenemos.
      Pero, como tan bien comentas, es esencial cuidarnos y es esencial encontrar tiempo para nosotras mismas, ya que nuestra alud y bienestar dependen de ello.
      Conseguir ese ansiado equilibrio entre lo personal y lo profesional, a menudo no resulta nada fácil, pero, está en nuestra mano perseguirlo y conseguirlo. ¿En manos de quién si no?

      Invertir en nosotras, dedicar tiempo a nuestro cuidado, a nuestro bienestar, a nuestra paz interior, es la mejor inversión que podemos hacer en nuestra vida. A veces se nos olvida, pero, por suerte, está el precioso trabajo y dedicación de personas como tú, que lo hacen todo muchísimo más fácil 😉
      ¡Felicidades por tu proyecto, que me parece muy útil, muy necesario y muy hermoso!

      ¡Gracias otra vez, Elena! El gusto es mío 🙂

      Un abrazo enorme

  • Sefora Bermudez
    Posted at 12:03h, 31 marzo Responder

    Hola Ana,
    vale lo confieso, ahora me has dado miedo. ¿me has estado espiando? jeje, has descrito mi vida como si la hubieses vivido conmigo, por suerte todo esto está cambiando radicalmente y das unos consejos tan buenos que tendrían que dárnoslos en el colegio.
    Mil gracias por estar ahí.

    • Ana Costa
      Posted at 07:38h, 02 abril Responder

      Hola, Séfora.

      Muchas gracias por tu comentario. Me alegro mucho de que te haya gustado mi artículo.

      No, no leo la mente, ni espío a nadie…jajaja. (Si fuera capaz de hacer eso, creo que no estaría aquí…).
      Lo que pasa es que sé perfectamente de lo que hablo, porque yo lo he vivido en mis propias carnes y sé exactamente lo que se siente y lo muchísimo que se sufre.

      Sin apenas darnos cuenta, nos enredamos en una espiral de obligaciones, deberes, compromisos, y situaciones urgentes que atender, y terminamos viviendo de espaldas a nosotras mismas y nuestras necesidades.
      Nos volcamos en nuestros hijos, nuestro marido, nuestro trabajo, nuestra familia… y nos olvidamos de la persona más importante de nuestra vida, que no es otra que nosotras mismas.
      Y, no vemos que, si nosotras no estamos bien, si no nos ocupamos de nosotras mismas, no podremos atender todo lo demás.
      El proceso va de dentro a afuera, y no al revés. Primero yo, y después todo lo demás. Y eso no es egoísmo, es supervivencia y amor propio.
      Darnos cuenta de eso y aprender a cambiar la situación, es dar un paso de gigante a favor de nuestra salud, nuestro bienestar y nuestra felicidad.

      Pero eso, tú también lo sabes muy bien, Séfora, que con tu precioso proyecto ayudas también tanto a tantísimas mujeres que lo están pasando tan mal, ¿verdad?

      Tenemos una importante misión que cumplir: poner nuestro granito de arena para que tantas mujeres que sufren aprendan a cuidarse y a quererse incondicionalmente y, gracias a ello, hacer que este mundo sea un poquito mejor y un lugar más feliz en el que vivir.

      ¡Muchas gracias por estar también en este camino, Séfora! Es un gustazo encontrar a compañeras de viaje tan entregadas y comprometidas como tú con esta importante causa. Segurísimo que coincidiremos muchas más veces 😉

      Te mando un abrazo enorme, guapísima 🙂

      ¡Gracias otra vez!

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