Felices Fiestas sin estrés: 10 estrategias infalibles

Felices Fiestas sin estrés: 10 estrategias infalibles

¡Hola! ¿Cómo estás?

Me imagino que ya embarcada en plena vorágine de las Fiestas, con todo el estrés y el agobio que ello conlleva, ¿verdad?

Ya sé lo que es: que si regalos, que si compromisos, que si comidas sin fin, reunirse, no siempre por gusto, con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo, gente, ruido, jaleo, prisas…

Y, seguro que no me equivoco, si te digo que darías lo que fuera por quitarte todo ese estrés de encima y conseguir tener unas Fiestas realmente tranquilas, felices y en paz, ¿verdad que sí?

¡Pues estás de suerte!, porque, mira por dónde, hoy te traigo un artículo cargadito de ideas para que puedas conseguirlo de una forma rápida y sencilla.

¿Qué te parece la idea? ¿Te apuntas? ¡Pues sigue leyendo, que te va a encantar!

 

10 estrategias infalibles para evitar el estrés en Navidad:

 

Quiero proponerte 10 estrategias y trucos para afrontar el día a día de estas Fiestas, desde que te levantas hasta que te acuestas. Así, podrás aplicar cada uno, según cada momento y circunstancia. ¡Ah! Y no solo te sirven para las Fiestas, ¿eh? En realidad, puedes ponerlos en práctica cuando quieras 😉

En ellos, verás que, en realidad, se trata de trabajar tu actitud y tu forma de abordar las situaciones.

¿Vamos allá?

 

1. ¿Cómo te despiertas?

 

No sé si lo sabías, pero, lo primero que hagas cuando te despiertes, puede determinar tu estado anímico del resto del día y, por eso, es muy importante cuidar mucho ese momento.

La forma de despertarte puede hacer aumentar mucho tu estrés. ¿O cómo crees que se siente tu cuerpo, cuando, en pleno sueño reparador, de repente suena un timbre estridente que hace que te despiertes de forma brusca, interrumpiendo y cortando tu sueño por completo?

Por ese motivo, yo tengo un despertador de luz, de esos que hacen que vaya amaneciendo y salga el sol en tu habitación y, te aseguro que es una maravilla. ¡El mejor regalo que pude hacerme jamás! Así, tu cuerpo se despierta de forma natural, con la luz, como lo hacían nuestros ancestros. Se van cerrando los procesos físicos que terminan con el sueño y se van abriendo poco a poco los que nos preparan para afrontar el resto del día.

Y, no te preocupes, que para esos casos en que estás tan cansada que la luz no te despierta, al final suena una pequeña alarma de lo más relajante: lluvia, las olas del mar, pajaritos… ¡Una auténtica delicia!

Además, te propongo una rutina matutina muy agradable: mientras todavía estés en la cama, siembra en tu mente la idea de que vas a tener un día positivo y tranquilo. Declara tu intención de que sea así.

Después, dedícate a escanear tu momento presente y trata de encontrar la sensación más agradable que tengas en este momento. Puede ser el contacto con las sábanas suaves, la luz o el sonido que entran por la ventana, o una parte de tu cuerpo que está especialmente relajada y te hace sentir muy bien. Observa y saborea esa sensación durante unos minutos y llévatela contigo cuando te levantes. Así, seguro que todo empieza mejor 😉

Y, después de eso, no saltes de la cama automáticamente. Desperézate con calma,  estírate como si fueras una gatita perezosa, mueve cada músculo.

Acuérdate también de saborear y disfrutar tu ducha matutina, si es que te duchas por la mañana. Imagina que el agua es tu recarga de paz y energía.

Y ahora ya estás lista para afrontar tu día con el mejor “equipaje” posible 🙂

 

2. ¿Cómo se despierta el mundo?

 

Te confieso que este es mi ejercicio favorito, y que me da paz, calma y claridad para el resto de mi día. Espero que a ti también te guste 🙂

Nada más levantarme y ducharme, antes de hacer nada más, me siento unos pocos minutitos en mi cojín de meditación y me pongo simplemente a escuchar. Intento alejar cualquier pensamiento de mi mente que no tenga nada que ver con los sonidos y pongo toda mi atención en ellos. Cualquier sonido: tanto los de dentro de mi cuerpo, como los de dentro de la casa, pero, especialmente, los que me llegan de la calle.

Se trata de escuchar, sin juzgar, y sin engancharnos a lo que oímos. Parece difícil, pero, pruébalo, y verás como no lo es tanto. Con 5 minutitos para empezar, es suficiente.

Soy muy madrugadora, así que, cuando me siento, realmente oigo cómo, poco a poco, se va despertando el mundo, ¡y la sensación es maravillosa!

 

3. ¿Cómo desayunas?

 

Seguramente, si eres como la mayoría, comes sin apenas darte cuenta de lo que estás comiendo. Simplemente, engulles la comida (¡sobre todo, si tienes hambre!), mientras tienes tu atención puesta en otra parte (la televisión, el periódico, el ordenador, el móvil…).

Pues bien, lo que te propongo es que dejes todo a un lado y te pongas a desayunar poniendo todos tus sentidos y toda tu atención en ello.

¿Y qué tal si te preparas un desayuno especial de Navidad, con todas esas cosas que te gustan tanto y que nunca tienes tiempo de saborear con tranquilidad?

Observa atentamente lo que comes con tus cinco sentidos: ¿Qué colores tiene tu desayuno? ¿Qué formas? ¿A qué huele? ¿Cómo sabe? ¿Cómo es masticarlo? ¿Y cómo suena? ¿Puedes distinguir los diferentes sabores y texturas? ¿Y qué sensaciones y emociones te produce cada bocado?

Te aseguro que, si de vez en cuando comes así, disfrutarás muchísimo y la comida será mucho más deliciosa. Además, te saciarás antes y comerás solo lo que tu cuerpo necesite, ¡lo cual es fabuloso para tu línea!

Verás como después de desayunar así, no tienes tantas ganas de salir corriendo y te sientes mucho mejor. Pruébalo y ya me dirás qué tal.

 

4. ¿Cómo caminas?

 

Cuando llegue el momento de hacer tus compras y recados de Navidad, te propongo que, si puedes, dejes el coche y te muevas andando.

Aprovecha esos paseos entre tienda y tienda para ser consciente de tu cuerpo mientras camina.

¿Cómo está tu postura? ¿Qué sensación tienen tus pies al tocar el suelo? ¿En qué preciso momento, están los dos pies apoyados en el suelo al mismo tiempo? ¿Qué parte de tu pie apoyas primero? ¿Y qué partes del cuerpo se mueven también mientras andas? ¿Qué sensaciones tienes? ¿Cómo te sientes? ¿Qué hace que te distraigas y dejes de observarte al caminar?

Se trata de desconectar del bullicio y el ruido que tienes a tu alrededor y, seguramente, también en tu cabeza, y que te concentres solo en tus sensaciones al caminar. Te aseguro que pasear así resulta muy relajante y que, cuando llegues al centro comercial, estarás mucho más despejada e inspirada para encontrar ese regalo único que buscas 😉

 

5. ¿Cómo estás respirando?

 

Bien, ahora imagina que te llega uno de esos momentos que te sacan de quicio de verdad. Tal vez, hay una cola kilométrica al ir a pagar tus regalos. O resulta que hay tanta gente en el centro comercial que no puedes ni entrar. O estás en un atasco de tráfico impresionante. O tu suegra hace un comentario de esos que te tocan precisamente donde más te duele. O tu jefe vuelve a decir tonterías. O no encuentras el regalo de tu hijo. O se te ha quemado la comida de Navidad…

Sea lo que sea que te esté alterando, date cuenta de que te está afectando y, antes de permitir que te altere cada vez más y te pongas peor, haz el esfuerzo de poner toda tu atención en tu respiración y, simplemente, respira.

Pon toda tu intención en calmar y tranquilizar tu respiración, haciéndola cada vez más larga y profunda, y no dejes que ningún otro pensamiento te desvíe de esta intención. Si algún pensamiento te distrae, date cuenta, déjalo ir y vuelve a poner toda tu atención en solo respirar. ¡Te aseguro que funciona!

Si te acostumbras a observar cómo es tu respiración en cada situación, podrás detectar situaciones que te están afectando negativamente, incluso antes de que ya estés del todo desquiciada.

Atiende a tu respiración y cálmala cuando lo necesites, y verás como, automáticamente, también se calmará tu mente. ¡Verás qué diferencia!

 

6. ¿Cómo está tu cuerpo?

 

Ahora, te propongo que hagas lo mismo que te propuse con tu respiración, pero, con tu cuerpo.

¿Como está tu cuerpo? ¿Qué sensaciones tienes en cada momento? Cuando haya una situación que te altere, ¿puedes darte cuenta de si te está afectando en alguna parte de tu cuerpo? ¿Puedes detectar qué zona concreta de tu cuerpo es? ¿Y cómo sería si relajaras y aflojaras esa zona?

Yo, por ejemplo, descubrí que cuando me ponía nerviosa, sin darme cuenta tensaba mis hombros y mi nuca. Y si la cosa empeoraba, también tensaba mi mandíbula y apretaba los dientes. Y claro, ¡después, el dolor de cabeza era monumental!

Ahora, en cuanto empiezo a sentir un poco de tensión en esas zonas de mi cuerpo, me doy cuenta, y pongo toda mi intención en relajar y aflojar los músculos afectados, y la cosa no pasa de ahí.

Igual que con la respiración, tu cuerpo puede hacer de centinela y avisarte cuando tu nivel de estrés esté subiendo demasiado. Préstale atención y verás qué cambio.

 

7. Truco antiagobios

 

A veces, el hecho de observar una situación que nos agobia, ver lo que sucede en nosotras y relajarnos a pesar de ello, no es suficiente y necesitamos algo más potente.

Para esas situaciones tremendas en las que nada te funciona (y seguro que tú ya sabes cuáles son…), te propongo un truco infalible. Y es que, si ves que no puedes manejar esa situación, pongas tu atención en alguna otra cosa que te ayude a relajarte.

A mí, por ejemplo, me sirve coger una pequeña piedra redonda que llevo siempre en el bolsillo, o darle vueltas a una pulsera elástica que me pongo específicamente para estos casos. O, si no me he acordado de coger ninguna de las dos cosas, entrelazo mis manos y me pongo a observar las sensaciones que tengo en cada dedo. También están esos famosos anillos anti-estrés que puedes hacer girar en tu dedo, o las pelotas anti-estrés que te ayudan a descargar tu tensión apretándolas.

Puede ser cualquier cosa que te ayude. Simplemente, encuentra tu “salvavidas relajante” y, cuando sientas que estás a punto de estallar, dirige toda tu atención a ello, agárrate fuerte con tu pensamiento y no te sueltes hasta que la “tormenta” haya pasado. Verás como es un buen truco, hasta que consigas aprender a llevar bien esas situaciones, sin tener que escaparte mentalmente.

Sea lo que sea lo que elijas, el mecanismo es siempre el mismo: desviar tu atención de eso que te está afectando tanto y ponerla en algo diferente que te ayude a calmarte. Pero, por favor, que no sea dañino para ti: fumar, comer compulsivamente, beber alcohol, morderte las uñas o arrancarte el pelo, no sirve, ¿de acuerdo?

Y querer sacarle los ojos o matar a alguien tampoco, claro… 😉

 

8. Observa la Navidad

 

En este apartado te propongo simplemente observar, sin juicios y sin involucrarte.

Por ejemplo, puedes ir a un parque, sentarte en un banco y observar atentamente cada cosa que llame tu atención. Solo observa, sin juicios, sin engancharte a nada. Puedes ver a los niños jugando, el paisaje que te rodea, los árboles, la luz que se filtra entre las hojas, los sonidos, el cielo, las piedras que hay en el suelo…

¿Y si te dejas llevar deambulando, sin ir a ningún sitio en concreto? Imagínate que eres un turista y que no conoces tu ciudad. Fíjate en lo que te rodea, como si no lo hubieras visto nunca, con sorpresa e inocencia, como si fueras una niña mirando todo lo nuevo. Pon toda tu atención en cada cosa que te atrae en cada momento, sin buscar nada en concreto. Además, seguramente, descubrirás cosas que siempre habían estado ahí y nunca te habías fijado en ellas.

¿Cómo te sientes? ¿Cómo es observarla, como si no la conocieras? ¿Qué cosas llaman más tu atención? ¿Cómo son los edificios? ¿Y las luces de Navidad? ¿Qué escena concreta se está desarrollando en este momento enfrente de ti? ¿Qué es diferente durante las Fiestas que no está el resto del año? Déjate sorprender. ¡Es divertidísimo!

O también, puedes dedicarte a observar desde fuera las diferentes escenas familiares que vaya trayéndote tu Navidad:

  • Observa a tu familia, durante la comida. ¿Cómo se comportan? ¿Cómo se mueven? ¿Qué acciones concretas realizan? ¿De qué hablan?
  • Observa a tus hijos y familiares abriendo los regalos. ¿Lo hacen de forma minuciosa y cuidadosa o con rapidez y prisa? ¿Qué cara ponen al ver su regalo? ¿Qué emociones transmiten?
  • Observa la decoración navideña que te rodea. ¿Las luces del árbol siguen una pauta concreta? ¿Qué colores predominan? ¿Qué formas detectas? ¿Cómo sería verlo todo desde el techo? ¿Qué sensaciones te transmite?
  • Obsérvate a ti misma: cuando te vistes de fiesta para esa comida especial, cuando te relacionas con tus seres queridos, cuando estás comprando un regalo especial… ¿Cómo te sientes? ¿Qué sensaciones, emociones, pensamientos, sentimientos tienes en cada momento?

 

No se trata de que te escapes de tus circunstancias, sino de que seas consciente de ellas. Y, en lugar de irte mentalmente al pasado o al futuro, decide estar presente y vivir y sentir cada momento, puesto que es único y jamás se volverá a repetir. Observa, presta atención y ya estarás AQUÍ Y AHORA, que es de lo que se trata.  

 

9. Llega bien a casa

 

Después de haber vivido un día muy duro, en el trabajo, con las compras navideñas, con todos los preparativos que tanto te estresan, seguramente, has ido acumulando un montón de tensiones y de sentimientos negativos y, todo esto, sin querer, te lo llevas a casa contigo.

Y lo sufren las personas que menos lo merecen: tus hijos, tu pareja, quienes viven contigo.

O, si vives sola, toda esa energía negativa entra contigo en tu casa, en lo que debería de ser tu remanso de paz y de serenidad y altera tu equilibrio y tu paz.

Por eso, es tan importante prepararte para descargar todo eso y llegar a tu casa de la mejor manera posible. Y, si también en casa te esperan un montón de cosas que hacer, no acumularás estrés innecesario y estarás en la mejor disposición para abordar lo que sea, como nueva.

¿Cómo puedes hacerlo? Pues, sencillamente, poniendo toda tu intención en descargar y soltar.

Imagina que te “reseteas” mentalmente. De camino a casa, observa tu cuerpo y afloja las tensiones que sientas. Observa tu respiración y cálmala. Observa tus pensamientos y detecta todo eso que te está preocupando y te hace sentir mal, y dales la orden de irse.

Puedes usar una palabra clave como “soltar”, “resetear” o “dejar ir”. Imagina que son cosas escritas en la arena y que una ola de paz y tranquilidad las borra y se las lleva. O que lo pones todo encima de una nube que se aleja por el cielo.

A mí me funciona imaginar que lo dejo todo encima del felpudo, antes de entrar en casa. Así, si hay algún tema importante, podré retomarlo al día siguiente, cuando vuelva a salir, pero, no me lo llevaré dentro conmigo.

Y, cuando entres en casa, te encuentres con tu familia y te entren unas ganas tremendas de contarles eso tan duro y terrible que te ha pasado, no lo hagas y, en cambio, ponte en la mejor disposición de escucharles y de compartir momentos agradables en compañía.

O, si estás sola, prepárate para hacer algo agradable que te haga sentir bien, en lugar de regodearte con todo lo malo que has vivido.

Tu casa es tu refugio de paz y serenidad. No lo contamines con cosas que te alteran. Llegar bien a casa es una de las cosas más generosas que puedes hacer, tanto para ti, como para los que conviven contigo.

 

10. Prepárate para dormir

 

La forma en cómo te vayas a dormir también puede influir mucho en la calidad de tu sueño. Y, si no descansas bien, al día siguiente te levantarás fatal y estarás más predispuesta a sentirte agobiada y estresada, porque no tendrás la energía suficiente para enfrentarte a lo que te depare el día.

Por eso, es tan importante prepararte para dormir bien. Sigue los pasos siguientes y verás cómo te ayuda:

♥ No te lleves nada que te estrese o te preocupe a la cama. Si has hecho el ejercicio de llegar bien a casa, ya sabes cómo se hace lo de soltar y dejar fuera. Es muy importante no meter energía negativa en tu casa, pero, cuando se trata del dormitorio, ¡es imprescindible!

♥ Cuando te acuestes, haz un recorrido mental por tu cuerpo, desde los pies hasta la cabeza. De nuevo, detecta si hay alguna molestia o tensión y aflójala con tu respiración: pon tu atención en esa zona, inspira y, al espirar pon tu intención en aflojar y relajar.

♥ A continuación, observa durante unos minutos tu respiración. Pon tu intención de calmarla haciéndola más lenta y profunda. Puedes imaginar que tu respiración es como una nana que te acuna. A mí me ayuda poner mis manos en el abdomen y sentir cómo se hincha y se deshincha mi barriga rítmicamente. O, puedes hacer lo mismo, poniendo las manos en tu pecho.

♥ Por último, imagínate que tu cuerpo es como tu casa y que te vas a marchar de viaje a tu sueño. Para ello, tienes que apagar y desconectar todo lo que está en funcionamiento y “cerrar” tu casa antes de irte. Apágate, poco a poco. Dale la orden a todas tus funciones corporales y mentales de apagarse lentamente. 

  • Acostada a oscuras, ya apenas sentirás tu olfato y tu gusto.
  • Si cierras los ojos, la vista también se habrá pagado.
  • Observa los sonidos y haz que vayan perdiendo intensidad, como si bajaras el volumen de una radio.
  • Ahora, les toca a los pensamientos, quizás, lo más difícil de todo. Pon tu atención en ellos y, en lugar de engancharte a ellos y alimentarlos, déjalos ir uno a uno. Suéltalos y deja que se vayan alejando y perdiendo intensidad.
  • Ahora, siente como tu cuerpo se abandona en la cama y como tu tacto se va apagando poco a poco también, hasta que estés completamente relajada y solo quede el silencio y la quietud.

 

 

Bueno, pues hasta aquí, las estrategias que a mí me funcionan para que mi día a día sea tranquilo y en paz.

Creo que es algo importante siempre, pero, quizás, si vas a estar de vacaciones, sea un buen momento para practicar y, de esa forma, podrás disfrutar más de tus Fiestas y tus días de descanso.

Te deseo, de corazón, que realmente tengas unas Fiestas entrañables llenas de Paz ♥ 

 

¿Y tú? ¿Cómo vives las Fiestas de Navidad? ¿Te estresan mucho? ¿Tienes alguna estrategia especial que te funciona en esos días? Hay algo que te ayuda a llevarlas mejor?

¡Cuéntamelo todo en los comentarios! Estaré encantada de conocer tu opinión y de que hablemos sobre ello.

¡Ah! Y, como siempre te digo, si este artículo te ha gustado, por favor, ¡compártelo! Así, juntas, conseguiremos que más personas puedan beneficiarse de él 🙂

 

¡Nos vemos pronto por aquí otra vez! 🙂

Un fuerte abrazo

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Me llamo Ana Costa y mi misión es ayudarte a que escuches tu voz interior, a que seas fiel a ti misma, a que descubras quién eres, quién quieres SER y qué vida quieres llevar. Quiero que alejes de tu vida el estrés, el miedo, la frustración y la baja autoestima y que aprendas a construir por ti misma, la vida serena, segura y feliz que deseas. Te espero en zonamindful.com, tu Zona Libre de Estrés. ¿Me acompañas? Accede aquí al Mini-Curso Gratuito "Aprendiendo a Parar" .
8 Comments
  • Elena Cuadrado
    Posted at 12:34h, 09 diciembre Responder

    Fabulosos consejos para todo el año, no solo para Navidad.
    ¡Lo del despertador de luz, me ha encantado, Ana!
    tendré que agenciarme uno! jajaja…!
    ¡Gracias, gran aporte!

    • Ana Costa
      Posted at 13:12h, 09 diciembre Responder

      ¡Muchas gracias, Elena!
      Me alegro mucho de que te hayan gustado.

      Y sí, tienes razón: todo el año podemos practicar para que nuestra vida sea un poquito más serena y tranquila. Pero, ahora que se acaba el año y llega uno nuevo, quizás sea un buen momento para darnos cuenta de todo lo que podemos hacer y empezar a ponerlo en marcha en nuestra vida 😉

      En cuanto al despertador, ¡realmente, te lo recomiendo!
      Yo lo descubrí gracias al libro del gran Dr. David Servan-Schreiber “Curación emocional”. En él propone remedios naturales y a nuestro alcance para mejorar nuestra salud mental y emocional y propone despertar con la luz como un paso de gigante para mejorar nuestros problemas de estrés y ansiedad. De hecho, estos despertadores se empezaron a fabricar a raíz de la publicación de este libro.
      Yo tengo el mío hace muchos años y, desde luego, estoy muy feliz con él y se lo recomiendo a todo el mundo. Sin duda, es la mejor manera de empezar el día 😉

      ¡Gracias, Elena, por pasarte a comentar!

      Te mando un abrazo enorme, amiga.

  • Elena
    Posted at 11:32h, 10 diciembre Responder

    Un articulo genial Ana! Me encantan tus estrategias. Coincido que es importante practicarlo en otros momentos en cuando sentimos estresados. Un verdadero descubrimiento para mi el despertador de luz, muy bonito. Gracias por este post con los consejos súper prácticos y beneficios para nuestro bienestar.

    • Ana Costa
      Posted at 13:47h, 10 diciembre Responder

      ¡Muchas gracias, Elena!
      Me alegro mucho de que te haya gustado 🙂

      Por supuesto, 100 % de acuerdo en que estas estrategias sería importante ponerlas en práctica siempre, y no solo en Navidad. Pero, es que pensé que, si las ponía como especiales para Navidad, despertarían más curiosidad y llamarían más la atención 😉
      Aprovechando que son Fiestas, que estamos más predispuestos a lo “especial” y que, quizás, haya más tiempo libre, tal vez, más personas se animen a conocerlas y a ponerlas en práctica. Sería un buenísimo regalo de Navidad que podríamos hacernos para cuidarnos más y cambiar el chip para empezar el Año Nuevo de la mejor manera posible, ¿no crees?

      Muchas gracias por pasarte a comentar, Elena. Te deseo, de corazón, unas Fiestas llenas de Paz y Felicidad.

      ¡Un fuerte abrazo!

  • Dennis Leyton
    Posted at 10:22h, 11 diciembre Responder

    Excelentes tips Ana, me encantó el último. Más fácil decirlo que hacerlo claro, pero con intención todo es posible, gracias! Lo comparto!

    • Ana Costa
      Posted at 18:59h, 12 diciembre Responder

      ¡Muchísimas gracias, Dennis!
      Me alegro mucho de que te hayan gustado.

      En realidad, es más una cuestión de darse cuenta en cada momento y de practicar.
      Como muy bien dices, la intención es lo que cuenta. Te animo a probar y verás como no es tan difícil 😉

      ¡Muchas gracias también por compartir!

      Por cierto, que me dí una vueltita por tu web y me encantaron también todos los tips que compartes para auto-realizarnos, auto-superarnos y enfrentarnos a los cambios que la vida nos va trayendo. ¡Felicidades por tu interesante y muy necesario proyecto! Sin duda, lo recomendaré mucho 😀

      Muchas gracias por pasarte a comentar, Dennis.

      Te mando un fuerte abrazo.

  • BeaAlvarez.com
    Posted at 12:55h, 20 diciembre Responder

    Hola Ana! Yo por suerte no tengo mucho estrés en estas fechas, algo más sí, pero no me puedo quejar. Yo coincido con el resto; me ha flipado lo del despertador de luz, lo voy a mirar;

    Me ha encantado el post,

    Un saludo!!

    • Ana Costa
      Posted at 16:13h, 20 diciembre Responder

      ¡Fenomenal, Bea! Pues qué bien que no sufras de estrés en estas fechas. Así, podrás disfrutarlas sin agobios.

      Lo del despertador, te aseguro que es una maravilla. No hay mejor forma de despertar que hacerlo de forma natural y tranquila. ¡Te lo recomiendo mucho!

      Me alegro mucho de que te haya gustado el post.
      Muchas gracias por pasarte a comentar, Bea.
      ¡Y, mucho éxito con tu proyecto que, realmente, pinta muy bien! ¡Felicidades! 😉

      Te mando un abrazo grande.
      ¡Feliz Navidad! 🙂

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