Los seis pasos del mindfulness para atravesar el desamor

Los seis pasos del mindfulness para atravesar el desamor

¿Acabas de sufrir una ruptura o estás atravesando una etapa de desamor en tu vida? Entonces, el mindfulness puede ayudarte. ¡No te pierdas este artículo!

 

Hola, ¿cómo estás?

Hoy quiero compartir un artículo de invitado que me hace muchísima ilusión. Lo ha escrito un extraordinario terapeuta de parejas que, además de ser un excelente profesional, con una sensibilidad y una intuición como pocos, es una maravillosa persona a quien tengo el enorme privilegio de tener como amigo. Él es Francisco Javier Gutierrez y, con su preciosa web franciscojaviergutierrez.com  ayuda y acompaña a las personas que sufren por sus heridas de amor y desamor.

Francisco Javier viene a hablarte de cómo el mindfulness puede ayudarte a sanar esas heridas y a atravesar esos momentos que tanto dolor y sufrimiento nos causan. Y lo hace compartiendo contigo seis pasos muy claros desde la visión consciente del mindfulness.

Enseguida te darás cuenta de que Javi (como yo le llamo) es un comunicador nato y un poeta maravilloso capaz de transformar en belleza todo lo que cuenta, de tanto Amor que le pone.

Como su fuerte es el vídeo y él es tan generoso, ha querido brindarnos estas perlas de sabiduría en ambos formatos: vídeo y texto, para que tú puedas elegir cuál prefieres, según el tiempo de que dispongas o la situación en la que estés.

En cualquier caso, te recomiendo las dos, pues, seguro que tanto en una como en otra, encuentras algo que te ayuda y le aporta paz a tu alma y bálsamo a tu corazón, aunque ahora mismo lo sientas roto de dolor.

Sea cual sea la situación sentimental en la que te encuentres en estos momentos, las sabias palabras de Javi te van a ayudar, pero, si en estos momentos estás sufriendo por desamor, te recomiendo de corazón que no te lo pierdas, porque sé, con absoluta seguridad que te va a ayudar mucho lo que él te cuenta.

Sin más, te dejo ya con él.

¡Muchísimas gracias, Javi! Para mí es un gran honor y todo un lujazo, recibirte en mi casa digital, y ya sabes que siempre eres muy bienvenido 🙂

 

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Los seis pasos del mindfulness para atravesar el camino del desamor.

 

PUEDES VER AQUÍ ESTA ENTRADA EN VÍDEO

 

Cuando viví las rupturas más dolorosas de mi vida no conocía el Mindfulness, sin embargo, sé que le debo a ese profundo dolor que un día el Mindfullness llegara a mi vida.

En este vídeo quiero mostrarte cómo el Mindfulness pudo haberme ayudado a gestionar el dolor de una ruptura amorosa.

 

Soy Francisco Javier Gutiérrez de franciscojaviergutierrez.com y me dedico a ayudar a las personas a sanar sus heridas de amor para que conviertan esas heridas en herramientas para sanarse ellas mismas.

Si te apuntas al blog, recibirás gratis un video curso que te ayudará a sanar tus heridas de amor.

 

Cómo puede ayudarte el Mindfulness en el proceso de una ruptura de pareja.

 

Christophe André en su libro Meditar día a día nos habla de 6 aspectos que yo he transformado en 6 pasos para cruzar el camino de oscuridad que emprendemos durante un duelo amoroso:

  1. Liberarse de las obsesiones de la mente.
  2. Dejar de pelear contra la realidad.
  3. Vivir las emociones del Instante presente
  4. Avanzar a pesar del dolor.
  5. Consentir el Misterio.
  6. Ver emerger poco a poco la felicidad.

 

Liberarse de las obsesiones de la mente

 

El primer paso es liberarse de las obsesiones de la mente.

Cuando sufrimos una ruptura parece que nuestra consciencia se encoge para dejar todo el sitio al dolor. No podemos hacer otra cosa que sentir ese desgarro interior. Eso es el sufrimiento.

Cuando el dolor de la separación ocupa todo el sitio de nuestra mente no pueden entrar en nuestra mente otros pensamientos y sentimientos más placenteros.

A veces esos pensamientos llegan cuando conseguimos relajarnos, pero la sensación de paz que trae el olvido es momentánea y no dura mucho.

Hace poco me escribió un WhatsApp una paciente a las 11 de la noche. Estaba desesperada y quería saber qué debía hacer para que su pareja volviera con ella. Mientras leía sus palabras podía percibir cómo toda la energía de su mente estaba consumida por el dolor. No había sitio para lo que yo pudiera decir. Ella no podía escuchar. Solo había dolor.

La gran noticia que te traigo es que el Mindfulness puede prepararnos para el dolor

¿De qué manera?

Anticipándonos. Actuando desde ahora mismo sin esperar a que el dolor llegue como un huésped no deseado y se instale en nuestra casa.

La mejor manera que conozco para encarar el sufrimiento es la meditación. La meditación mejora nuestra resistencia al dolor.

Esta mañana mientras meditaba en el cojín se me durmió una pierna. Suelo meditar en un banquito de madera, pero hoy lo hice en el cojín y mi cuerpo se quejó del cambio. A medida que pasaba el tiempo, el malestar iba en aumento y empecé a sentir pinchazos en la rodilla.

Era una ocasión perfecta para enfrentarme a situaciones dolorosas mínimas.

No se trata de pasarlo mal sino de observar el dolor y comprobar si soy capaz de abrazarlo sin juzgar si deberían estar, o no, esos pinchazos en mi rodilla.

A veces tengo que cambiar la postura y entonces arqueo la espalda para facilitar el flujo sanguíneo en la pierna. Tengo que decir que meditar no es masoquismo.

Pero otras veces consigo atravesar el sufrimiento con solo aceptar que está ahí, sin reaccionar, sino solo observándolo desde la consciencia.

La meditación es una ayuda para enfrentarse al sufrimiento porque una mente en calma y sosegada funciona como un analgésico.

Cuando sufrimos por una ruptura amorosa nuestro dolor suele ser un dolor mental.

Cuando nos pasamos el día rumiando las causas de la separación una y otra vez, damos cuerpo y solidez a nuestro parloteo mental.

¿Por qué ha tenido que marcharse así? ¿Cómo ha podido olvidarse tan pronto de lo bien que estábamos juntos?

De este modo no nos damos cuenta de que lo que nos hace sufrir no es tanto lo que nos sucede como los pensamientos y creencias acerca de lo que nos ocurre.

Con el run run mental convertimos en certezas lo que solo son pronósticos.

Se ha marchado porque ya no me quiere. Solo lo hace porque quiere hacerme daño.

¿Cómo puedes impedir que tu mente tienda hacia el sufrimiento desbocado?

Puedes dejar más espacio al sufrimiento para sentir menos su visita molesta.

Imagina que empiezas a inflar un globo dentro de una caja pequeña. Si el globo fuera tu dolor y no le dejas espacio acabará por explotar o romper los límites de la caja.

El mindfulness impide que tus pronósticos sobre la conducta de tu expareja se conviertan en certezas. De este modo evitas comportarte de forma apasionada como si tus pensamientos fueran ciertos.

Gracias al mindfulness no concedes todo tu espacio mental a tus cavilaciones y obsesiones.

Cuando meditas dejas espacio al sufrimiento desde la consciencia. Sostienes el dolor y todas las emociones que emergen en ese instante, las dolorosas y las que no lo son.

 

Dejar de pelear con la Realidad.

 

El segundo paso es dejar de pelearse con la Realidad.

Cuando llega el dolor de un duelo amoroso intentas resolverlo y eliminarlo.

Otras veces lo que quieres es huir de ese malestar.

Pero ese intento es inútil porque el dolor está en ti a través de los pensamientos y emociones que sientes.

Puedes pensar que el problema está fuera de ti porque tú no tomaste la decisión de dejar la relación, o tal vez sí, pero el malestar está fuera de tu área de influencia. Ninguna acción que tu hagas puede cambiar los hechos.

Me gusta decir como Byron Katie que hay tres clases de asuntos en el universo. Los míos, los tuyos y los de Dios. La palabra Dios significa la Realidad. Todo lo que escapa a mi control, al tuyo a los de cualquier otra persona son los asuntos de Dios.

Entonces, cuando vives una ruptura, tal vez, bastaría con dejar de debatirse y pelear contra la adversidad, contra la Realidad y los asuntos de Dios.

¿Qué hacer entonces cuando te sientes hundida y perdido en la mitad de un río? ¿No hay que avanzar ni retroceder? ¿Qué hacer?

La mejor manera para enfrentarte al sufrimiento y la angustia es respirar.

¿Respirar?

Ya sé que prefieres cavilar y atormentarte por el dolor que estás viviendo. Seguro que te parece más realista, incluso que haces algo para resolver tu malestar.

El mindfulness te propone respirar y trabajar con tu sufrimiento puesto que está ahí.

En ese momento no intentes suprimirlo ni tampoco sentirte bien.

El sufrimiento ha venido para quedarse. Le has abierto la puerta y se ha sentado a tu lado en el sofá. No lo invites a que se marche. Ese invitado tal vez aún no sepa qué decirte, pero está ahí acompañándote.

Tal vez su sola presencia sea más importante que tu problema.

Cuando respiras al lado del sufrimiento, esos pensamientos que tus cavilaciones habían solidificado, se ablandan y pierden consistencia.

Pero eso no cambiará el problema, puedes decirme.

¿Y por qué quieres cambiar el problema? ¿Y si empiezas por cambiar tu reacción frente al problema?

Cuando respiras te das cuenta que estás viva, que estás vivo, que es lo esencial, y el resto puede esperar.

Tomar refugio en el instante presente no es resolver el problema ni encontrar la solución.

Cuando respiras la adversidad encuentras un refugio para la mente. No se trata de huir de la realidad o de hacer algo para que el otro vuelva.

Se trata de elegir ver con mayor claridad desde la calma.

Hagas lo que hagas el problema seguirá estando ahí, peri tú estás viva y estás presente.

Y mientras respiras algo cambiará, solo que no sabes qué ni cuándo se producirá ese cambio. Acepta eso de la mejor manera posible.

 

Vivir las emociones y sensaciones del instante presente.

 

El tercer paso es mantener la presencia y vivir el instante presente.

El dolor ocupa todo el espacio cuando estamos viviendo un duelo amoroso.

En la serie Westworld el otro día uno de los personajes decía que el dolor era lo único que lo mantenía unido a su hijo fallecido.

El dolor está relacionado con lo que hemos perdido y no sufrir nos parece perder todavía más.

Pero cuando nos refugiamos en el dolor dejamos de estar presentes en cada instante y nos salimos del mundo y de la vida.

Cuando sufres estás atrapada y enganchado a tu memoria de dolor, y como el personaje de Westworld no quieres que esa memoria se borre.

Sin embargo, puedes conseguir no estar sola o solo con tu sufrimiento, dejando espacio a otras sensaciones como la respiración, las sensaciones corporales o los sonidos que te rodean.

Luego puedes pasar a observar tus pensamientos y averiguar hacia dónde te llevan tus reflexiones mentales.

De este modo compruebas que tras el sufrimiento la vida sigue contigo, que está de tu lado y a tu favor.

Compruebas que a tu alrededor también hay amor y afecto.

Tal vez las personas que te quieren se sienten impotentes para ayudarte, pero están ahí a tu lado para recordarte que estás en la vida, que sigues siendo un ser humano, que no tienes que levantar barreras de protección ni ponerte una armadura, que no es preciso abandonar el mundo tras una ruptura amorosa, sino seguir en la vida.

Yo he comprobado que cuando se sufre mucho, cuando uno se siente muy desgraciado, se aparta del mundo.

No hay nada que nos interese y todo nos resulta indiferente, casi ofensivo que te llamen los amigos para ir al cine. Dejadme en paz con mi pena.

Pero es el mundo que nos rodea el que nos ayudará a salvarnos, las cervezas en la barra del bar acompañado de amigos, el olor de las verduras cortadas mientras preparas la ensalada, el sonido de la moto que se cuela por la ventana.

Cuanto más se sufre, más debemos asegurarnos de mantenernos en contacto con lo que nos rodea.

Es verdad que solo quieres prolongar el sentimiento de soledad que te queda cuando te encierras en tu habitación o en la casa vacía, que solo quieres encerrarte en el dolor porque, como he dicho antes, no sufrir sería perder todavía más.

Dice Christophe André que cuando te sientas desgraciado, has de continuar siendo sensible a la belleza del mundo. Aunque eso no te alivie, aunque no te ayude a corto plazo. En un momento dado, que no será pronto ni tarde, todo cambiará.

 

Avanzar, a pesar del dolor.

 

El cuarto paso es no detenerse. Avanzar incluso con dolor.

“No intentar no sufrir ni sufrir menos, sino que el sufrimiento no nos altere” Simone Weill.

Antes pensaba que mis primeras heridas de amor fueron las de mi primera ruptura.

No era consciente de las heridas ocultas, esas heridas invisibles del alma que lleva nuestro niño interior y que se despiertan y desperezan cuando vivimos una separación.

Una ruptura amorosa nos habla del abandono que sentimos cuando éramos niños y del rechazo y la traición de aquellos a quienes amamos durante la adolescencia.

Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia, dice Serrat, pero su tren vendió boleto de ida y vuelta.

Y ese tren se pone en marcha de forma automática cada vez que vivimos el desamor, ya sea a través de una ruptura o un rechazo.

¿Qué puedes hacer cuando te haces consciente de la reactivación de esas maquinarias de un dolor olvidado?

Escuchar esas heridas y dejarlas pasar, como mirabas pasar el tren cuando eras niño, dejando que el ruido ensordecedor tapone tus oídos.

El mindfulness nos ayuda a no dejarnos intimidar por esas instrucciones llegadas del fondo de nosotros mismos.

Aunque creamos que ese ruido no desaparecerá nunca, que es inútil pensar un día desaparecerá ese dolor profundo que ahora se despierta.

Y además no hay que quedarse parados. El mindfulness tiene un poderoso aliado que es la acción. No te detengas.

A veces te sientes tan mal que la única salida es la acción. Una acción pura sin reflexión. Limpiar la casa no para que esté limpia, sino limpiar por limpiar solamente.

Pasar a la acción con humildad puede ayudarnos a sobrevivir. Caminar, correr, ordenar el trastero. Actuar no para evadirse o sentir alivio, sino porque no es posible hacer otra cosa.

Si no haces nada el sofá te engulle, te hundes en una falsa comodidad de espuma y televisión, como le pasaba a la protagonista de esa novela de Esther Tusquets, Varada tras el último naufragio.

 

Consentir el Misterio

 

El quinto paso es aceptar el misterio de la vida, comprender que tal vez hay un orden más allá de tu compresión de lo que está pasando.

Recuerdo cuando me sentía incapaz de aceptar la realidad de mi primera ruptura. Esto no puede estar pasándome a mí.

¿Hubiera sido posible prepararse por adelantado?

Hoy puedo decir que sí. Si entonces hubiera practicado los ejercicios de mindfulness como la meditación diaria, hubiera podido hacer frente a una mente que solo quería salirse con la suya, con emociones y sensaciones que me hacían daño.

Y si queremos expresar la derrota que nos ataca a todos tiene que ser en los confines estrictos de la dignidad y de la belleza, decía Leonard Cohen en su discurso cuando le concedieron el premio Príncipe de Asturias.

El mindfulness te ayuda a mantener tu humanidad y a no sobrepasar los confines de la dignidad y la belleza.

¿De qué manera podemos hacer eso?

Abriendo la mente a otra cosa distinta de los sufrimientos por las heridas de amor. No para enmascarar la adversidad, no para olvidar el dolor, sino precisamente para que no reine sobre nosotros, para preservar la dignidad y la belleza.

¿Por qué esto me está pasando a mí? ¿Cómo ha podido olvidarse tan rápido de lo bien que estábamos juntos?  ¿Cómo puedo tolerar esa incertidumbre?

¿Se puede tolerar algo incomprensible que nos supera? ¿Se puede tolerar el misterio?

Tal vez hay un orden detrás del misterio.

El misterio de la desgracia, el sufrimiento y la injusticia nos provoca muchas preguntas, pero ninguna respuesta que pueda calmar nuestra mente.

¿Qué puedes hacer en la adversidad de tu experiencia amorosa?

Refugiarte en el instante presente. Practicar la aceptación de no saber, de no poder, de no comprender.

Sí, ya sé que eso no es fácil y tampoco trae serenidad. Pero eso solo ocurre al principio. Cuando cultivas la tolerancia frente a esa experiencia dolorosa desaparece la crispación.

En una charla de Sergi Torres una mujer se quejaba de su desdicha sin parar de llorar, entonces Sergi, sentándose a su lado le dijo: Me permites que llore contigo aquí a tu lado, y entonces ella dejó de llorar.

Puedes considerar la renuncia a comprender y controlar como una liberación, una rendición a lo que es.

Aprender a seguir ahí a pesar del sufrimiento no es masoquismo. No es que nos guste el sufrimiento, solo es aceptar que pueda sobrevenirnos en cualquier momento a lo largo de nuestra vida. Y prepararse, aunque sea un poquito.

 

Ver emerger poco a poco, la felicidad

 

El último paso es prepararse para ver emerger, poco a poco la felicidad.

Durante el duelo amoroso la felicidad también hace acto de presencia, aunque pienses que no es bien recibida.

Como decía antes, a veces no queremos despegarnos del dolor porque es lo único que nos queda de nuestro paraíso perdido.

El mindfulness me invita a aceptarlo todo, a no evadirme del mundo y aceptar la realidad como es. Y la realidad es que la felicidad y la desgracia van siempre de la mano. Sombra y Luz.

Decía Carl Gustav Jung que la felicidad es consciencia de evolución.

Puedes pensar que es un gran dolor haber perdido a tu pareja, pero también puedes reconocer que fue una gran alegría haberla conocido.

Cuando eres capaz de evitar que la tristeza arrastre a la felicidad estás más cerca de cruzar el camino de oscuridad.

La vida es todo junto. El que quiere vivir el placer sin el dolor y el orden sin el desorden no entiende las leyes del cielo y de la tierra decía Chuang Tsé.

La desgracia no anula las alegrías pasadas y tampoco nos las roba. Esas alegrías son nuestras de por vida. Tenemos derecho a llorar y sonreír al mismo tiempo.

No es posible soñar con una felicidad perfecta y permanente, pero puedes aprender a saborearla a trocitos. Concederle un espacio en medio de las preocupaciones y disgustos, como eso trocitos de chocolate entre la aridez de los cereales integrales.

Dice Cristophe André que en la tristeza hay que detenerse y consentir todos esos pedacitos de felicidad. En cuanto volvamos a vivir y pensar, puede que vuelva a instalarse la desgracia. Pero volveremos a empezar un poco después. Y otra vez. Incansablemente.

 

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Me llamo Francisco Javier Gutierrez y te acompaño en www.franciscojaviergutierrez.com. Acompaño a personas que tienen heridas de amor para que transformen esas heridas en oportunidades para sanarse ellas mismas. Así podrán disfrutar de una pareja dichosa que aporte paz y bienestar a sus vidas. Llévate gratis este vídeo-curso y consigue 12 respuestas esenciales para sanar tus heridas de amor.
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